El jardín de Velasco: una mirada íntima al alma del paisaje mexicano

Hay exposiciones que uno planea visitar… y hay otras que simplemente aparecen y te sorprenden. Así me pasó con El jardín de Velasco en el Museo Kaluz: una muestra que, sin exagerar, se siente como descubrir un pequeño gran tesoro en medio de la ciudad.

Dedicada a José María Velasco, a quien considero el más grande paisajista mexicano, la exposición va más allá de sus icónicos paisajes del Valle de México con sus volcanes.

Aquí, el enfoque se vuelve más íntimo y revelador: su fascinación por la flora.

Velasco no solo pintaba lo que veía; observaba, estudiaba y entendía la naturaleza con una precisión casi científica. Sus obras muestran esa dualidad entre arte y ciencia: cada hoja, cada flor, cada árbol o planta, cada composición está atravesada por su interés en la botánica. Es como si, al recorrer la exposición, uno pudiera asomarse no solo a sus paisajes, sino también a su forma de mirar el mundo.

Realmente, para mí fue una gran sorpresa descubrir esta faceta de él. Incluso, si van, les recomiendo ver el documental que están proyectando ahí en el museo, en una pequeña sala adjunta. Vale mucho la pena: al verlo, aprendí cosas que no sabía de él y de su vida personal que hicieron que lo admirara aún más como pintor, científico y ser humano.

Hay algo profundamente especial en ver el Valle de México a través de sus ojos: una mezcla de asombro, detalle y respeto por la naturaleza que hoy, en medio del ritmo acelerado de la ciudad, se siente aún más valiosa.

Además, sus pinturas, para mí, son registros muy importantes, ya que gracias a ellas puedo ver e imaginar cómo era la Ciudad de México en esa época (1840–1912). De hecho, leí por ahí que efectivamente son consideradas uno de los registros visuales más importantes del siglo XIX en México, funcionando casi como documentos científicos y geográficos.

El jardín de Velasco es, en ese sentido, una invitación a detenerse. A observar. A redescubrir la belleza de lo que muchas veces damos por hecho. Y, desde el punto de vista botánico y científico, también es una joya. La museografía me pareció fascinante; la iluminación, también. Verdaderamente se lució el Museo Kaluz con esta exposición. Puedo decir que salí de ahí admirando aún más a José María Velasco y sintiendo un profundo orgullo de que sea uno de nuestros más grandes paisajistas, al grado que el año pasado la National Gallery de Londres inauguró la exposición José María Velasco: A View of Mexico, que tuvo un gran éxito en mi querido Londres.

La exposición El jardín de Velasco estará abierta hasta el 25 de mayo, así que aún hay tiempo, aunque no mucho, para visitarla.

Si están buscando una exposición distinta, de esas que realmente dejan algo, esta es una de ellas que vale la pena descubrir. ¡No se la pierdan!

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